Propósitos realistas para cuidadores en 2026 (y cómo cumplirlos sin frustrarte)
- Mario Fernández

- 7 ene
- 3 Min. de lectura

Enero suele llegar cargado de promesas: comer mejor, moverse más, organizarse mejor…
Pero cuando cuidas de otra persona —y muchas veces, además, de tu familia, tu casa y tu trabajo— los “propósitos perfectos” duran poco
Este artículo no va de cambios extremos, va de pequeñas decisiones sostenibles que protegen tu salud, mejoran el cuidado y reducen el riesgo de dependencia futura
A continuación, cinco propósitos sencillos, concretos y alcanzables
1. Dormir mejor (aunque no puedas dormir más)

No siempre puedes elegir cuántas horas vas a dormir. Pero sí puedes mejorar la calidad
Por qué importa:
El cansancio aumenta errores con medicación
Reduce tu paciencia y tu capacidad para tomar decisiones
A largo plazo, favorece problemas de salud
Qué puedes hacer esta semana:
Establece una “hora de desconexión” (30–45 minutos sin móvil ni pantallas)
Evita cafeína y alcohol por la tarde
Deja preparado lo del día siguiente antes de acostarte (reduce estrés mental)
Si te despiertas por el cuidado, vuelve a la cama y descansa, aunque no duermas
Objetivo realista:
“Cinco noches por semana, preparo la mañana siguiente y me acuesto a la misma hora”
2. Ordenar la medicación… y revisarla cada mes

Las fiestas, los cambios de rutina y las prisas provocan olvidos, duplicidades y confusión
Por qué importa:
Los errores de medicación son una de las principales causas de descompensaciones y caídas
Una mala organización puede precipitar situaciones de dependencia
Qué puedes hacer:
Usa pastillero semanal con días y tomas
Mantén una lista actualizada de todos los fármacos (incluidos “naturales”)
Revisa fechas de caducidad una vez al mes
Pregunta al profesional sanitario ante cualquier cambio o duda
Objetivo realista:
“El primer lunes de cada mes reviso el botiquín y actualizo la lista de medicación”
3. Mover el cuerpo todos los días (aunque sea poco)

No hablamos de gimnasio. Hablamos de movimiento útil y seguro
Por qué importa:
Reduce dolores de espalda y cuello en el cuidador
Mejora el ánimo y el control del estrés
Ayuda a prevenir deterioro físico y futuros problemas de salud
Ideas simples:
10–15 minutos diarios de paseo
Estiramientos suaves de espalda y hombros
Elevar talones y puntas mientras esperas
Si la persona dependiente puede, hacer movimientos guiados juntos
Objetivo realista:
“Al menos 10 minutos al día de movimiento consciente”
4. Aprender a decir “NO” sin culpa

Cuidar no significa poder con todo
Por qué importa:
La sobrecarga del cuidador es un factor de riesgo claro para problemas físicos y emocionales
Cuando te quemas, el cuidado empeora significativamente
Qué puedes hacer:
Prioriza tareas críticas (medicación, higiene, alimentación, citas médicas)
Delega lo que pueda hacer otra persona
Acepta ayuda cuando te la ofrezcan
Pon límites claros y respetuosos
Objetivo realista:
“Cada semana, delego al menos una tarea que no es imprescindible que haga yo”
5. Pedir ayuda antes de llegar al límite

La dependencia no solo se mide en quien recibe cuidados, sino que también se construye en silencio cuando el cuidador nunca descansa
Dónde buscar apoyo:
Familiares o vecinos de confianza
Servicios sociales de tu municipio
Asociaciones de pacientes y cuidadores
Profesionales sanitarios cuando notes señales de alarma
Señales de alerta en el cuidador:
Irritabilidad constante
Trastornos del sueño
Dolores persistentes
Sensación de estar desbordado
Objetivo realista:
“Si algo me supera durante más de dos semanas, pido ayuda”
Cómo convertir estos propósitos en realidad
Tres reglas sencillas:
Uno cada vez. No intentes hacerlo todo a la vez
Medible y concreto. “Dormir mejor” es poco claro; “acostarme a las 23:00” es mejor y más claro
Flexible. Habrá días peores. Nunca abandonas: retomas por donde estabas
Recuerda: cuidarte no es un lujo, es parte del cuidado. Y prevenir hoy puede evitar dependencias mañana




